Las 10 estaciones más raras del Metro de la CDMX

Una pirámide azteca, un mamut en vitrina y un túnel de ciencia: diez estaciones genuinamente raras de la red capitalina.

La mayoría de los que usan el Metro todos los días ya no ven nada raro en él. Es una escalera, un torniquete, un vagón lleno. Pero basta rascar un poco la historia de ciertas estaciones para encontrar una pirámide azteca metida en un pasillo, un mamut disecado en una vitrina o un nombre tan largo que casi no cabe en el mapa.

Aquí van diez estaciones genuinamente raras de la red, con lo que las hace así y de dónde sale el dato. Si te dan ganas de comprobarlo en persona, el juego diario está en dailymetro.live/mexico y todas las líneas y estaciones están en la página de exploración.

1. Pino Suárez: la pirámide que quedó atrapada en el pasillo

Al excavar el cruce entre las líneas 1 y 2 en 1967 aparecieron los restos de un altar prehispánico dedicado a Ehécatl, el dios azteca del viento. En vez de destruirlo o guardarlo en un museo, lo dejaron exactamente donde estaba: hoy sigue ahí, rodeado por el pasillo de transbordo de Pino Suárez, y se considera la zona arqueológica más pequeña de México.

Miles de personas lo rodean cada día sin mirarlo dos veces. El logotipo de la estación, con la silueta de la pirámide, es de los pocos íconos del sistema de Lance Wyman que representa algo que sigue físicamente ahí.

2. Talismán: la estación con un mamut en la vitrina

Cuando se excavaba esta parada de la Línea 4 a inicios de los ochenta, la cuadrilla se topó con los restos fosilizados de un mamut (Mammuthus meridionalis), uno de los muchos megaherbívoros que vivieron en la cuenca del lago de Texcoco. Los huesos se exhiben en una vitrina dentro de la propia estación.

El hallazgo pasó directo al ícono de Talismán, que muestra la silueta del animal con la trompa y los colmillos levantados. Es de las pocas estaciones del mundo cuyo logotipo conmemora un fósil encontrado en su propio hueco.

3. La Raza: 600 metros de universo bajo tierra

El pasillo que conecta las líneas 5 y 3 en La Raza no es un pasillo cualquiera: es el Túnel de la Ciencia, inaugurado el 30 de noviembre de 1988 como la primera exposición científica permanente instalada en una estación de transporte público de América Latina. Ocupa unos 6 177 metros cuadrados a lo largo de 600 metros, el segundo corredor de transbordo más largo de la red.

A la mitad del túnel hay una esfera celeste a escala con las doce constelaciones del zodiaco pintadas en tinta luminosa. El Instituto de Astronomía de la UNAM remodeló la exhibición en 2018, y se calcula que unas 60 mil personas la recorren en visitas guiadas cada año.

4. Zócalo/Tenochtitlán: la estación que cambió de nombre por una ciudad que ya no existe

Durante décadas se llamó simplemente Zócalo. El 13 de agosto de 2021, para el 500 aniversario de la caída de Tenochtitlan, pasó a llamarse Zócalo/Tenochtitlán, y la ceremonia formal se celebró días después, el 19 de agosto. Dentro de la estación, el INAH instaló una maqueta a escala de cómo era la ciudad en 1521, justo debajo de la plaza bajo la que se siguen excavando restos del Templo Mayor.

Pocas estaciones del mundo cambian de nombre para señalar un hecho de hace medio milenio, y menos aún lo hacen justo encima del sitio donde ese hecho ocurrió. Llega por la Línea 2.

5. Insurgentes: la estación que vive debajo de una plaza circular con vida propia

Abierta el 5 de septiembre de 1969 con la Línea 1, Insurgentes queda debajo de la Glorieta de los Insurgentes, una plaza circular con techo de cristal que funciona como centro comercial y punto de encuentro nocturno desde hace décadas. Las fachadas de acceso se diseñaron para evocar la arquitectura prehispánica, algo poco común en una simple boca de metro.

Es de las pocas estaciones de la red donde el edificio de arriba es tan conocido como la estación de abajo: mucha gente en la Ciudad de México dice «nos vemos en la Glorieta» sin pensar ni un segundo en el metro que tiene bajo los pies.

6. Camarones: bajar al andén es una caminata de 130 escalones

La Línea 7 corre por el poniente de la ciudad, sobre terreno accidentado, y sus trenes no pueden subir pendientes fuertes. La solución fue excavar hondo: Camarones queda a más de 40 metros de profundidad, la estación más profunda de la red, con unos 130 escalones entre la calle y el andén según el recuento de Infobae sobre las estaciones más hondas del sistema.

No hay nada raro en el andén en sí. Lo raro es la sensación de que uno bajó a una mina, no a un metro.

7. Barranca del Muerto: el nombre que asusta a cualquier visitante

Terminal sur de la Línea 7, su nombre viene de la barranca que existía en la zona antes de urbanizarse, conocida así desde mucho antes del metro. Nadie en la ciudad se inmuta al escucharlo, pero cualquier turista que lo lee por primera vez en un mapa se pregunta qué pasó ahí.

No hay ninguna leyenda oficial detrás del nombre, solo geografía urbana con mala suerte fonética. Es, junto con Etiopía-Plaza de la Transparencia, de los nombres que más se preguntan los recién llegados.

8. Etiopía-Plaza de la Transparencia: el nombre más largo de toda la red

Con 33 caracteres, es el nombre de estación más largo del sistema. Nació como Etiopía, por la avenida que lleva ese nombre, y con el tiempo se le añadió Plaza de la Transparencia por la plaza pública que se construyó a la salida. El resultado es un nombre compuesto que rara vez cabe completo en los letreros pequeños.

Está en la Línea 3, la misma que conecta con La Raza y su túnel de ciencia: dos paradas rareza en la misma línea, a pocos minutos de distancia.

9. Niños Héroes-Poder Judicial CDMX: dos nombres, dos épocas distintas

El nombre original honra a los cadetes que murieron defendiendo el Castillo de Chapultepec en 1847. Décadas después se le añadió Poder Judicial CDMX cuando se construyeron ahí las instalaciones del tribunal superior de justicia de la ciudad. El resultado, de 32 caracteres, mezcla una gesta del siglo XIX con un edificio de gobierno del siglo XXI en un solo letrero.

Está en la Línea 3, a unas cuantas estaciones de Etiopía-Plaza de la Transparencia: dos de los nombres compuestos más largos de la red comparten línea.

10. Chabacano: tres líneas y el nombre menos solemne del sistema

Chabacano es una de las pocas estaciones donde se cruzan tres líneas (9, 2 y 8), y de las más usadas de la red. Su nombre viene de la antigua huerta de chabacanos (los albaricoques mexicanos) que ocupaba el lugar, aunque en el habla cotidiana «chabacano» también significa vulgar o de mal gusto.

Ningún letrero explica el chiste involuntario, pero cualquier capitalino que lo nota ya no puede dejar de pensarlo cada vez que hace transbordo ahí.

Preguntas frecuentes

¿Se puede visitar la pirámide de Pino Suárez ?

Sí, está a la vista de cualquiera en el pasillo de transbordo entre las líneas 1 y 2, sin necesidad de pagar entrada aparte.

¿Dónde está el mamut del Metro ?

En la estación Talismán, de la Línea 4, en una vitrina junto al andén con los restos encontrados durante la construcción.

¿Cuál es la estación más profunda del Metro de la CDMX ?

Camarones, en la Línea 7, a más de 40 metros bajo la superficie y unos 130 escalones del andén a la calle.

¿Cuál es el nombre de estación más largo ?

Etiopía-Plaza de la Transparencia, con 33 caracteres, en la Línea 3.

¿Por qué cambió de nombre la estación Zócalo ?

En agosto de 2021 se le añadió Tenochtitlán para conmemorar los 500 años de la caída de la ciudad prehispánica sobre la que se asienta el Centro Histórico.

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